14

marzo

sueño bebé

¿Cuáles son los patrones de sueño en un bebé?

Muchas parejas que acaban de estrenarse como padres se preguntan cuántas horas debe dormir su hijo, si existe un sueño profundo del bebé y qué es lo que se considera sano o normal a la hora del descanso infantil.

En este sentido, lo primero que hay que tener en consideración son los patrones del sueño en un bebé, ya que igual que sucede con el descanso de los adultos, el sueño de los niños pasa por una serie de fases determinadas.

El sueño empieza siendo ligero, pasa a profundo y posteriormente a sueño REM. Y al contrario, de REM se pasa de nuevo a sueño profundo, de ahí a ligero, y al despertar. De manera general, tanto adultos como bebés repiten este ciclo entre 4 y 5 veces cada noche, siendo la duración del ciclo variable entre los 45 minutos y una hora para bebés y de unos 20 o 30 minutos en el caso de los adultos.

Se dice que los bebés sueñan desde que están en el útero materno, y que al contrario que los adultos, sus períodos de sueños pueden durar varias horas. En algunos casos, entre el sueño ligero y el profundo, se produce una fase de transición, donde suelen tener lugar las pesadillas.

¿Pero qué es lo normal? ¿Cuántas horas debe dormir un bebé?

El sueño de un bebé de 2 meses o menos supone un total de entre 14 a 20 horas diarias, a pesar de tener diferentes interrupciones durante su descanso. Los bebés recién nacidos todavía no distinguen entre el día y la noche y, por eso, se despiertan indistintamente. Durante las 24 horas del día, entra dentro de lo habitual que un bebé coma cada pocas horas (entre 2 y 4) y por tanto, que se despierte ante la sensación de apetito. No obstante, a partir de la sexta o séptima semana de vida, esto cambia.

Ina May Gaskin recomienda, en su libro “Guía del nacimiento”, que padres y bebés duerman juntos, en determinados periodos del día, para facilitar las tomas y el descanso, e intentar conciliar los ritmos de ambos (en la medida de lo posible, obviamente).

El sueño del bebé a los 3 meses empieza a reducirse durante el día (entre 14 y 16 horas), pero ya es más probable que aguante 5 horas seguidas descansando. Sin embargo, no será hasta un mes después cuando empiece a conocer las horas de las comidas, del baño y de otros hábitos cotidianos. Una manera sencilla de intentar que los bebés “comprendan” estos horarios, es intentar llevar una rutina diaria, que poco a poco hará que empiecen a asociar el despertar con comida y el sueño con algo posterior a ella.

El sueño de un bebé de 4 meses empieza a parecerse más al de un niño pequeño (duerme entre 9 y 12 horas). Hará siestas por la mañana y por la tarde (de dos o tres horas cada una, aproximadamente), pero ya pasará más horas despierto en la cuna y se relacionará más con su entorno.

Es a los 6 meses de vida, cuando los patrones de sueño empiezan, poco a poco, a desarrollarse según el bebé y según su entorno. En este periodo, los bebés suelen dormir unas 11 horas y realizar dos siestas de dos o tres horas cada una. Es el momento de intentar “educar” con el momento y la manera de irse a dormir, con el fin de conseguir que el bebé sea lo más autónomo posible a la hora de conciliar el sueño. Así pues, resulta recomendable llevar al bebé a su cuna cuando todavía está despierto, para acostumbrarle a su lugar de descanso, y para ayudar a que el proceso del sueño se produzca de manera natural al asociar dicho lugar con unos horarios y unas rutinas apacibles: palabras cariñosas, una suave mantita, un delicado balanceo de la cuna o incluso un poco de música.  

El sueño de un bebé de 9 meses suele ser de entre 11-12 horas al día y de dos siestas, de entre 1-2 horas cada una. A medida que el bebé crece, se hace más autónomo y va sacando a relucir su carácter. Las horas de sueño o la dificultad para conciliarlo van en función de la personalidad de cada niño, por eso, puede ser que algunos bebés se despierten más que otros, o sean más revoltosos que otros a la hora de meterse en la cuna. Las rutinas, y el hacer de la hora de dormir una hora de calma, de amor, y no de nerviosismo, ayudan en cualquier caso.

Los bebés de un año, suelen dormir entre 10 y 11 horas y hacer dos siestas de entre una y dos horas cada una. En esta edad, puede suceder que los llantos al despertar aumenten, ya que los bebés cobran más consciencia del “echar de menos” a los padres a medida que van creciendo. Por eso, es importante continuar acostumbrándole a que se duerma por sí mismo, sin asociar el sueño a una presencia constante de los padres.

Por último, recordar que nuestro bebé es único, diferente a todos los demás. Si está sano y duerme un poco más o menos de lo general, no tenemos por qué preocuparnos. En cualquier caso, la tranquilidad y el consejo de un pediatra serán siempre nuestros mejores aliados.